Monday, April 03, 2006


Teniendo la terrible impresión de ser un tonto en un mar de sabios, frente a personas capaces de escribir de una manera sobrecojedora, me siento frente a esta pantalla. Noche trás noche investígo páginas de la red, aprendiendo secretos que no a todo el mundo gustan, descubriendo parájes de la red escondidos, ocultos para aquellos poco valientes. Mi primer chat lo tuve en lo que llaman telnet, un programa de comunicación directa, o un cara a cara como dicen los que están acostumbrados a ese mundo. La experiencia me brindó la oportunidad de conocer a los amigos que tengo ahora en el msn y que aparecen espontáneamente, dejando un hola seco en la pantalla, para a continuación invitarme a una de esas sesiones espléndidas, donde el que miente es descubierto de inmediato. Como un pedo dentro de un coche olemos las mentiras, me decían hace tiempo.

La cosa cambió para mí, me empezé a aburrir de tanto charlar con las mismas personas todos los días, volviéndose tediosa la tarde, decidímos investigar por nuestro lado cada uno, pero sin perder el contacto. Así fue como entré en las salas de chat públicas, donde los jajajaja, los jummm y los ¿tienes msn?, son la tónica diaria. Divertido miraba como esas personas intentaban emular la vida real en la sala, no fué hasta el tercer nick que empecé a entrar en las conversaciones. Sin verles la cara, excepto a los que ponen su foto en el perfil, empecé unas relaciones que se extienden hasta hoy día, relaciones que yo las quiero tomar como sinceras, sin engaños. Como siempre tiene que haber metepatas, el chat no iba a ser menos, los tipicos de Blad se escribe con V, o vete que estoy ligando con ésta.

Un buen día me dí cuenta que tenía un grupo que me agradaba, empezaron las bodas interespaciales, los fallos del chat, y toda eso que nos obligó a desaparecer poco a poco de nuestra sala. Como no quería perder esas amistades pues les dí y me dieron su msn. La relación se fue haciendo más profunda, compartiendo días y noches, horas interminables en frente de una pantalla que aparte de producir miopía estaba llena de risas y buen humor. He tenido momentos malos y buenos eso sí, pero me quedo con los mejores, con los que me han llenado de verdad. Ya lo dijo alguien por ahí, esto es una farsa, nadie actua así en la calle... A partir de ahí fuí reflexionando, ¿quiero contar cosas personales a gente que no conozco? ¿abrir mis sentimientos a la vista de todos? La verdad es que no, sólo ante los que me han demostrado sinceridad, amistad y respeto mutuo me destapo, sólo ante ellos me sincero. No merece la pena mosquearse con nadie en esas charlas, es una pérdida de tiempo, tanto del suyo como del mío, así que cada uno sigue su camino, aquí paz y allí gloria.

También he conocido el amor, supuestamente claro. Como nunca me había pasado pues tardé en reconocer que esa amistad iba hacia ese sendero. Sin saber si nos encontraremos algún día, o si seguiremos con estas conversaciones mucho tiempo, pero que más dá, por ahora soy felíz y eso es lo que cuenta. En definitiva, más que una historia esto es mi historia chateril, resumida feamente y a la ligera, me alegro de haber conocido a tanta gente, de haber conocido los buenos y los malos momentos, de haber discutido sobre puntos de vista, de haberme emborrachado en frente de una pantalla mientras tecleaba como un loco. Así llego a la conclusión de que ya formáis parte de mi realidad, sigo vuestros consejos cuando me los dais y brindo por vosotros las pocas veces que he salido (por ahora). Una realidad que no es perfecta, un amor que no se podrá realizar y unas amistades que corren el riesgo de perderse, tal y como pasa en la vida real.

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