Wednesday, March 29, 2006

Perfecto




“Perfecto”

La noche comenzó como la de cualquier otro viernes. Quedamos en casa de un amigo para cenar mientras contábamos nuestras peripecias de la semana o poníamos verdes a nuestros jefes.

Después de la cena nos trasladamos al salón para proseguir con nuestra rutina de historias, continuando con alguna anécdota de nuestros momentos juntos que siempre era embarazosa para alguien.

Estaba agotada. Había sido un día largo. Poco a poco me fui quedando dormida. Mi último recuerdo consciente fue el de alguien rodeándome con sus brazos.

Me desperté al alba con el suave latir de un corazón, acompasado con una respiración calmada. Me había quedado dormida sobre alguien.

Aun con los ojos cerrados pude distinguir quien era. Su esencia es inconfundible. Al menos para mí.

Disfruté durante unos instantes más de esa sensación de seguridad que solo siento junto a él. Esa maravillosa sensación de estar en casa, de estar en el lugar al que perteneces.

No quería separarme de él, pero no podía permanecer a su lado mucho más tiempo.

Sentí un pinchazo de dolor en mi corazón al recordar que no era mío, que solo éramos amigos. Nunca le había confesado mis sentimientos, mi profundo amor. Jamás le había dicho que cada poro de mi piel vibraba de deseo cuando estaba cerca de mí. Que había pasado noches en vela llorando por mi cobardía, por no tener el valor suficiente para decirle lo mucho que le amaba. Tenía miedo a perderle. Miedo a que se alejase de mí al confesarle mi amor y no ser correspondida.

Respiré profundamente intentando tranquilizarme. Nadie podía verme así. Miré hacía su cara y me paralicé. Me estaba mirando como solo él sabe hacerlo. Me sentí como una estúpida. ¿Cómo no me había dado cuenta de que mientras yo soñaba despierta, el se había levantado? ¿Cómo podía quedarme ahí parada sin decir nada?

“Siento haberte usado de almohada” fue la única cosa que se me ocurrió decirle.

Él me sonrió mientras negaba con la cabeza, gesto que interpreté como un no pasa nada.

Acercó su mano a mi rostro y me secó una lágrima rebelde que se había escapado de mis ojos.

Maldije mi suerte. Mi fantasía estropeada por mis hormonas.

Me incorporé tratando de secar mi cara lo más dignamente posible. Y él no dejaba de mirarme, haciéndome sentir nerviosa.

“Estas preciosa cuando te despiertas” creí escuchar de sus labios. Mi imaginación acababa de jugarme una broma cruel. Le pedí que repitiera sus palabras. Su contestación fue la misma. Me dirigió una sonrisa que hizo que me derritiera mientras mi mente trabajaba a toda velocidad intentando descifrar las razones por las que me lo había

dicho.

No me lo podía creer. Yo sabía que no era cierto. Estaba horrible. Pero su comentario me hizo albergar una pequeña esperanza en mi interior. ¿Y si también sentía algo por mí? Mi sueño parecía hacerse real por momentos.

Me acarició la cara. Me estremecí bajo su roce. Debía aprovechar la oportunidad, si no lo hacía en ese momento no lo haría nunca.

“Tengo que decirte algo importante” le dije.

“Te escucho” me respondió con esa sonrisa encantadora.

Titubeé unos segundos, intentando poner mis sentimientos en orden, buscando en su mirada algo que me indicase que no estaba a punto de cometer el mayor error de mi vida.

“Te quiero. Estoy enamorada de ti. No puedo esconderlo más. Sé que seguramente tu no sientes lo mismo pero debía confesártelo, te lo debo por…”

No pude continuar con las miles de razones que había creado en mi mente por las que no podría quererme como yo a él porque me besó.

Fue una sensación inigualable. Nunca me había sentido así. No quería que se terminase.

Me aferré a sus labios como si mi vida dependiera de ello, y en cierto modo así era.

Cuando por fin nos separamos, con la respiración agitada me abrazó.

“Llevo enamorado de ti mucho tiempo” me susurró al oído. “fui un cobarde, si te lo hubiera dicho antes… Hemos perdido demasiado tiempo. Perdóname por no haber tenido el coraje suficiente.”

“Ya no importa” le contesté.”Lo único importante es que por fin estamos juntos mi amor. Dejemos los lamentos a un lado y disfrutemos el uno del otro.”

Nos quedamos abrazados, en silencio, hasta que empezamos a escuchar los primeros sonidos de nuestros amigos despertando. No necesitábamos palabras, habíamos aclarado nuestras dudas, nuestras inseguridades. Solo quedaba esa sensación de paz, de que nada podría salir mal mientras estuviera a su lado.

Cuando la primera persona pasó frente a nosotros, con signos de estar caminando dormido, me besó. Me pareció escuchar un “ya era hora” pero no podría haberlo asegurado ya que estaba demasiado ocupada como para atender al resto del mundo.

Sabía que nuestra historia no sería perfecta, que tendríamos dudas a lo largo de nuestra relación incipiente, que habría celos y discusiones por pequeñas tonterías. Pero también sabía que deberíamos afrontarlo a su debido tiempo y que preocuparse por adelantado solo haría que fuésemos más infelices.

Volví a mirarle, tratando de llenar mi mirada con todo el afecto que sentía por él, que aún siento.

“Perfecto” dije mientras él se limitaba a acariciarme la mejilla.

Tiempo después le pregunté porque no dijo nada. Me respondió que no había tenido palabras para expresar lo feliz que era. Esas pequeñas cosas iluminaban mi visión sobre él. No era una persona comunicativa, pero siempre contestaba con sinceridad y amor.

Dos años han pasado desde aquel día en que encontré la felicidad a su lado. Estoy de pie frente al espejo, acabándome de vestir. Tengo una sonrisa imborrable en mi rostro. Mi madre entra por la puerta. “El coche hacia la iglesia nos está esperando” dice. “Estás radiante”. No tengo palabras para contestarla. Hoy comienza una nueva etapa de mi vida junto a él. Al fin viviré el resto de mi existencia a su lado. Hoy es el día de mi boda. No puedo ser más feliz. Mi fantasía se está cumpliendo. Mi vida es perfecta.

FIN

1 Comments:

Anonymous Anonymous said...

me gusta!! pero esa perfección no me la creo eh

11:16 AM  

Post a Comment

<< Home