Esa noche… esta noche…
Aún me pregunto que hago aquí, llevas más de 20 minutos dormido y tu esencia inunda esta cama. Cama que compré para dos y aun la sigo habitando, cada noche, sin estrenar…
¿Qué haces aquí a mi lado?
Siento nervios, mi corazón se oprime… no puedo recordar como acabaste a mi lado, no se con que intenciones lo hiciste, pero estás dormido y no puedo preguntártelo.
El reloj marca las horas al compás de mis latidos. Me tranquiliza tanto tu presencia! Los monstruos de la noche esperan fuera al acecho pero algo les prohíbe entrar. Los ruidos fantasmales que inundan mi casa cuando los de fueran se callan, están esperando apaciguados por el sonido de tu respiración… Me haces tanta falta! Creo que nunca deberías irte…
Tienes puestos los calzoncillos que me describiste aquella tarde, sentados a la orilla del mar viendo el atardecer, como dijiste, son muy graciosos y a la vez provocadores. Hablamos de muchas cosas ese día…
- Tócalo
Mi conciencia me habla y la callo con mis pensamientos, ese día me contaste tus penas, tus desamores, lo solo que te sentías cada noche al volver a tu casa, tal vez por eso estés hoy a mi lado… estabas triste y la noche cayó con una enorme luna para ayudarme a acunarte, para acunar mi alma vacía. Me guardé mis penas, no quería arruinar el momento, solo quería escucharte, entenderte… y mis ojos comenzaron a verte de otra manera…
- Siéntelo, la piel de su espalda seguramente sea suave y calida…
Y ahora te tengo a mi vera, lucho contra mis sentimientos descontrolados… es como si vibrasen dentro mío al sentir tu cuerpo mover mis sabanas, poco apropiadas para la ocasión. Situación descontrolada.
Mis impulsos quieren susurrarte al oído: “te quiero” y mi conciencia me impulsa a hacerlo, pero tengo temor de que me escuches, de que tu cara sea producto de tu espera… ¿Te harás el dormido esperando el momento? Las mariposas de mi vientre revolotean como nunca… Shhh! no te muevas, me da miedo estos sentimientos que me provocas…
- Acarícialo, tienes todo su cuerpo para ti, no se enterará…
Me doy la vuelta para darte la espalda y evitar el vuelco de mi corazón a cada respiro tuyo, tu cuerpo aflojan sus músculos, sí, estás tenso tu también… pero… dime que quieres, da tu el paso… Ojalá tu pecho se hinchara así por mí…
Me siento estúpida deseándote a 10 cm. de mi… Te miro decidida. Tu rostro se ve mucho más tierno bajo los rayos de la luna… y me voy acercando lentamente…
- Tócalo…
Tócalo no! Lo voy a abrazar, total si no soy correspondida me puedo hacer la dormida…
Me voy acercando despacito con miedo a despertarte… Y cuando mi espalda toca tu brazo, tú te acomodas para que yo pueda abrazarte…
Y me quedé dormida con el calor de tu cuerpo… y te susurré, como en éxtasis, lo mucho que te adoraba, y te acaricié… y me impregné del perfume que atesoras detrás de tu oreja… tu seguías dormido, quizás a la mañana siguiente te levantaste pensando que era un sueño. Tal vez lo soñé todo… pero no puedo quitarme tu perfume corporal de mi ser… ¿Volverás para repetirlo? Esta noche lo sabré…

¿Qué haces aquí a mi lado?
Siento nervios, mi corazón se oprime… no puedo recordar como acabaste a mi lado, no se con que intenciones lo hiciste, pero estás dormido y no puedo preguntártelo.
El reloj marca las horas al compás de mis latidos. Me tranquiliza tanto tu presencia! Los monstruos de la noche esperan fuera al acecho pero algo les prohíbe entrar. Los ruidos fantasmales que inundan mi casa cuando los de fueran se callan, están esperando apaciguados por el sonido de tu respiración… Me haces tanta falta! Creo que nunca deberías irte…
Tienes puestos los calzoncillos que me describiste aquella tarde, sentados a la orilla del mar viendo el atardecer, como dijiste, son muy graciosos y a la vez provocadores. Hablamos de muchas cosas ese día…
- Tócalo
Mi conciencia me habla y la callo con mis pensamientos, ese día me contaste tus penas, tus desamores, lo solo que te sentías cada noche al volver a tu casa, tal vez por eso estés hoy a mi lado… estabas triste y la noche cayó con una enorme luna para ayudarme a acunarte, para acunar mi alma vacía. Me guardé mis penas, no quería arruinar el momento, solo quería escucharte, entenderte… y mis ojos comenzaron a verte de otra manera…
- Siéntelo, la piel de su espalda seguramente sea suave y calida…
Y ahora te tengo a mi vera, lucho contra mis sentimientos descontrolados… es como si vibrasen dentro mío al sentir tu cuerpo mover mis sabanas, poco apropiadas para la ocasión. Situación descontrolada.
Mis impulsos quieren susurrarte al oído: “te quiero” y mi conciencia me impulsa a hacerlo, pero tengo temor de que me escuches, de que tu cara sea producto de tu espera… ¿Te harás el dormido esperando el momento? Las mariposas de mi vientre revolotean como nunca… Shhh! no te muevas, me da miedo estos sentimientos que me provocas…
- Acarícialo, tienes todo su cuerpo para ti, no se enterará…
Me doy la vuelta para darte la espalda y evitar el vuelco de mi corazón a cada respiro tuyo, tu cuerpo aflojan sus músculos, sí, estás tenso tu también… pero… dime que quieres, da tu el paso… Ojalá tu pecho se hinchara así por mí…
Me siento estúpida deseándote a 10 cm. de mi… Te miro decidida. Tu rostro se ve mucho más tierno bajo los rayos de la luna… y me voy acercando lentamente…
- Tócalo…
Tócalo no! Lo voy a abrazar, total si no soy correspondida me puedo hacer la dormida…
Me voy acercando despacito con miedo a despertarte… Y cuando mi espalda toca tu brazo, tú te acomodas para que yo pueda abrazarte…
Y me quedé dormida con el calor de tu cuerpo… y te susurré, como en éxtasis, lo mucho que te adoraba, y te acaricié… y me impregné del perfume que atesoras detrás de tu oreja… tu seguías dormido, quizás a la mañana siguiente te levantaste pensando que era un sueño. Tal vez lo soñé todo… pero no puedo quitarme tu perfume corporal de mi ser… ¿Volverás para repetirlo? Esta noche lo sabré…


0 Comments:
Post a Comment
<< Home