
Si quieres sufrir aquí estoy, voluntarioso para con tus deseos, complaciente en los límites del dolor, enamorado de tus gritos de terror. No te escondas, no huyas. Esta habitación es muy pequeña para cumplir tus propósitos, ¿acáso quieres que te áte?. No me hagas trabajar con un desperdicio como tú. Ayer perdiste la consciencia, te tuve que despertar para que compartieras conmigo el placer de serrarte el muslo, curioso ruido el que se escuchaba al tocar el hueso. Pero no te preocupes, ya estás mejor. Mis años de medicina han dado sus frutos. Puedo mantenerte con vida mientras quiera, hasta que me aburra de tí.
¿Por qué miras la puerta? ¿Quieres escapar? No me hagas reír, no tienes fuerza ni tan siquiera para girar el pomo. De todas formas no tienes buen aspecto para salir a la calle, pero para asegurarme te clavaré los piés al suelo, será solo un momento. Perforo con el taladro la débil carne mientras los diminutos huesos crujen al paso de la broca metálica. Ya está, no me llores hombre, no estés triste ni desesperado, siempre has sido alegre y risueño, vuelve a sonreír.
No me gusta tu actitud, siempre con la cabeza agachada, levántala. Ups, no recordaba lo del ojo, perdón. Por cierto, te lo comiste muy rápido, deberías saborearlo mejor, como la gelatina invade tu paladar hasta quedarse pegada entre los dientes. Quizá mañana te traiga uno de cerdo, dicen que están deliciosos, lástima que sea vegetariano... pero todo sea por contentar a mis invitados.
¿Qué has dicho? ¿Morir? ¿Quieres morir? Vaya ser tan egoista, quieres irte de mi lado para siempre, pero no te preocupes, yo te cuidaré cuando estés en los límites de la muerte. No te dejaré marchar, te clavaré a la vida como las manos que tienes atadas con alambre de espino, como los piés al suelo con puntillas, como la cabeza contra la pared con correas cortantes.
Vaya se me olvidaba, hoy me encontré con alguien especial para tí. Sí esa con la que hablabas de unas vacaciones en no se donde... Sólo te he podido traer este trozo, ya se sabe, mucha gente por las calles como para arrastrar un cadáver. Bonito anillo le regalaste, lo tiene colocado todavía aquí, en su dedo. Maravillosa garganta tenía, un poco gorda eso sí, pero blanda al paso del cuchillo, jugosa cuando estaba desangrada. ¿Otra vez llorando? Pero que manía, ¿quieres demostrar que eres sensible o qué?. Bueno, te dejo, no te aguanto cuando te pones así, mañana haré una visita a una casa que conoces, de echo me parece que vivías en ella. Allí vive una mujer alta, esbelta y con una mirada que cautiva el corazón más helado.
Si no me crees te traeré la cabeza de tu hermana para que lo compruebes, pero antes me deleitaré un poco con mi cuchillo. Ella, mi cuchillo y yo... la santa trinidad jajajajaja... Qué demónios, me encuentro de buen humor, le llevaré una oreja tuya para que la escuches gritar. Joder, que cerdo, como sangras. Ahora descansa, mañana tendremos compañía y no está bien recibir a los invitados cansado... sobre todo cuando son de tu familia...

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