Wednesday, April 26, 2006

.•´¯`•.••[El ritual]••.•´¯`•.

Te esperaba en el sitio donde nuestra lujuria jugaba en esos días vacíos de vicios, dominado por el deseo de lo prohibido... "llevame" te dije una vez. Y desde ese día no lo pudimos dejar... Esa iglesia abandonada nos envolvía de un placer indescriptible, placer que no encontrábamos en ninguna otra cama... El sol estaba cayendo, se notaba a través de los cristales que encerraban muchas historias del pasado, que encerraba nuestra historia.
Comencé a desnudarme, no podía aguantar ni un momento más, necesitaba que vinieras a introducirte en mi cuerpo salvajemente, como siempre…
Estaba impaciente, ardiente… Sonó el teléfono, ¿debía atenderlo? Tu voz del otro lado hizo hervir mis venas… La sangre caliente recorría mi cuerpo y me daba escalofríos… “Ven pronto” solo pude decir… colgaste… Me quedé con la duda de si vendrías, tal vez estaba ella contigo y no podías… imágenes de tu mano tocando mis senos, tu lengua bajando por mi vientre, tus ojos cerrados de placer… se amontonaban en mi mente palpitando… “Ven pronto” rogaba… Y me acariciabas el pelo jugando a enredarlo entre tus dedos… lo empecé a acariciar… y me mordías el cuello mientras tus manos bajaban por mi cuerpo y las mías comenzaron a bajar… y me tocabas el clítoris con tus piernas, con tus dedos, con tu lengua, con lo que hiciese falta, y lo empecé a tocar… Sentía que iba a explotar… Mis senos duros y la piel de gallina hacían que mi deseo aumentara… tu cuerpo, tu boca, tu pene… Todo de ti me provocaba… Y cuando estaba entrando en el punto de no retorno, las puertas de esa iglesia perdida se abrieron bruscamente… venías luciendo tu pene hoy aun mas hermoso, tu pecho desnudo, tu mirada ardiendo de deseo… y entraste en la iglesia y entraste en mi sin decir nada… Y mis gemidos resonaron entre las paredes… me mordiste los labios con todos los músculos de tu cuerpo tensos… mi mente deliraba en el éxtasis… El eco de nuestro grito final agitó hasta la última gota de sangre que el corazón bombeaba con fuerza…
Lentamente te fuiste separando de mi… mis manos aflojaron tu espalda despacio para que puedas apartarte… Y sin decir palabra alguna… te volviste hacia mí, me miraste diciéndolo todo y empezamos otra vez nuestro ritual…

MaryAna. 26 de abril del 2006

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