A band apart

Wednesday, April 26, 2006

.•´¯`•.••[El ritual]••.•´¯`•.

Te esperaba en el sitio donde nuestra lujuria jugaba en esos días vacíos de vicios, dominado por el deseo de lo prohibido... "llevame" te dije una vez. Y desde ese día no lo pudimos dejar... Esa iglesia abandonada nos envolvía de un placer indescriptible, placer que no encontrábamos en ninguna otra cama... El sol estaba cayendo, se notaba a través de los cristales que encerraban muchas historias del pasado, que encerraba nuestra historia.
Comencé a desnudarme, no podía aguantar ni un momento más, necesitaba que vinieras a introducirte en mi cuerpo salvajemente, como siempre…
Estaba impaciente, ardiente… Sonó el teléfono, ¿debía atenderlo? Tu voz del otro lado hizo hervir mis venas… La sangre caliente recorría mi cuerpo y me daba escalofríos… “Ven pronto” solo pude decir… colgaste… Me quedé con la duda de si vendrías, tal vez estaba ella contigo y no podías… imágenes de tu mano tocando mis senos, tu lengua bajando por mi vientre, tus ojos cerrados de placer… se amontonaban en mi mente palpitando… “Ven pronto” rogaba… Y me acariciabas el pelo jugando a enredarlo entre tus dedos… lo empecé a acariciar… y me mordías el cuello mientras tus manos bajaban por mi cuerpo y las mías comenzaron a bajar… y me tocabas el clítoris con tus piernas, con tus dedos, con tu lengua, con lo que hiciese falta, y lo empecé a tocar… Sentía que iba a explotar… Mis senos duros y la piel de gallina hacían que mi deseo aumentara… tu cuerpo, tu boca, tu pene… Todo de ti me provocaba… Y cuando estaba entrando en el punto de no retorno, las puertas de esa iglesia perdida se abrieron bruscamente… venías luciendo tu pene hoy aun mas hermoso, tu pecho desnudo, tu mirada ardiendo de deseo… y entraste en la iglesia y entraste en mi sin decir nada… Y mis gemidos resonaron entre las paredes… me mordiste los labios con todos los músculos de tu cuerpo tensos… mi mente deliraba en el éxtasis… El eco de nuestro grito final agitó hasta la última gota de sangre que el corazón bombeaba con fuerza…
Lentamente te fuiste separando de mi… mis manos aflojaron tu espalda despacio para que puedas apartarte… Y sin decir palabra alguna… te volviste hacia mí, me miraste diciéndolo todo y empezamos otra vez nuestro ritual…

MaryAna. 26 de abril del 2006

Monday, April 24, 2006

FESTIVAL EROTICO

ATENCIÓN NUEVO TEMAAAAAA!!!!

ATENTOS???

El nuevo tema es erotico festivo... lo que hay q conseguir es una descripcion sensual, sin llegar a ser bruto ¬¬, de una espera de alguien solo/a... O sea... la persona se toca mientras espera a q llegue su pareja porq no aguanta... luego, cuando llega, festival de dos... No se si mentienden, ante la duda, la mas cojonuda o a preguntar...

Saludos

Sunday, April 16, 2006

Thursday, April 13, 2006


Que más dá, un poco de sangre o un poco de vómito... Cobarde... eso me gritaba mi conciencia, haciéndome dudar de mis actos. Pero ahora tengo la mente clara, o tal vez más confusa que antes, quién sabe. Todo adquiere un tono borroso, poco a poco me sumerjo en un sueño. Recuerdo un instante fugaz, una sonrisa dulce, un beso de despedida... Qué hago, ¿muero? Maldita tragedia, ¿cómo he llegado hasta aquí?. Recuerdo a gente vestida de negro, un ataud... lágrimas, sufrimiento, gritos de angustia, una punzada en mi pecho.

Una parte de mi vida que no puedo recordar con claridad, confusión. ¿Por qué quiero morir? ¿Qué me empuja a tragar más pastillas?... estoy solo, nadie alrededor. Falta alguien, recuerdo su fragancia. Ella. La recuerdo, por fín la recuerdo. Cuando estoy a punto de cruzar el punto de no retorno algo me retiene... palabras olvidadas. Te amo, no sé qué haría sin tí.

La respuesta es clara ahora, sí sé qué haría sin tí... morír.

Wednesday, April 12, 2006

Suicidio


Y si, estoy harta de vida, de mundo, de olores, de sensaciones… Harta de todo, de preguntarme que hago yo en esta mierda de mundo…

¿Para que sirve vivir en este mundo?

Juntarte con un macho de tu especie, procrear, criar y morir…
Esto no me convence, no se si nací para esto… quizás nací para llevar la contraria a aquellas que se contentan con encontrar al amor de su vida, criar hijos, educarlo a su antojo, llegar a viejo, ser cuidada por nuestras criaturas y morir en un lecho cálido junto a los que queremos… Vaya vida mas aburrida, puede que me guste tener un hijo pero no se para que…
Y luego está eso de respirar todos los días, dormir de la misma forma, levantarse todos los días igual de despeinada… llorar, echar de menos. Perderse en los adentros.
No sirvo para esto…
Y bueno, por eso estoy acá, subida en este sitio que me hace ver lo mal que vivo. Que me hace pensar en que tendría q haberlo hecho antes… ¿Cuánto tiempo viví como cobarde? Y, estaba tratando de encontrar lo que me trajo a este mundo… de ubicarme un poco entre la gente sin hacer ruido, pero que va! No sirvo para eso, odio las multitudes. Odio ser comparada con la humanidad…
Hace frío acá arriba, la tarde esta cayendo, mi ultimo atardecer… me viene a la mente el que creí que fue el primero en mi vida: agarraste una escalera, nos subimos al techo del lugar donde se guardaba la leña y nos quedamos abrazados viendo como el sol de ocultaba… en ese momento descubrí como quería que sea mi final: liberarme poco a poco del día a día, dejarlo todo radiante, unos hermosos recuerdos, sentirme libre y morir…
No tengo que pensar más, solo tomar carrera y saltar, volar por unos instantes, no pensar en como acabara… Si, mi cara se desfigurara en el asfalto, quizás esté guardada mucho tiempo esperando a que me reconozcan. Quizás llores al encontrarme, quizás te preguntes por qué… No quiero que en mi muerte, se use la palabra accidente… decí que quería ser libre y volar. Decí que lo conseguí y que soy valiente al hacerlo…
Ya, no sigo con esta paranoia, que el sol baja cada vez más y más… Voy al otro lado de la azotea, respiro hondo, tan hondo que me dio tiempo a pensar… vuelvo otra vez a la orilla, miro hacia abajo… si, muy alto, si, moriré… Sentí miedo, pero no miedo a morir ni nada de eso, miedo a caerme… quiero tirarme. Estoy perdiendo el tiempo…
Voy otra vez al otro lado de la azotea, empiezo a correr un pie delante del otro… MIERDA! Tengo los cordones desatados… me lo ato y empiezo otra vez…
Mi pie derecho toca el borde, salto. No siento nada debajo, el aire me empuja, caigo, vuelo. Vuelo… ESTOY VOLANDO… Y el sol se ocultó de golpe…

Tuesday, April 11, 2006

web of lies




Sentada frente a mi escritorio mirando un álbum de fotos recuerdo mi vida. Rememoro mi infancia. La simpleza de la vida en aquella época: sin preocupaciones, sin remordimientos, sin tener que ser cuidadosa con mis actos, mis palabras, mis sentimientos.

Paso unas páginas hasta llegar a mi adolescencia. La vida comenzó a complicarse un poco por aquel entonces. Ya no podía hacer todo lo que quería. Tuve que empezar a regirme por las normas que la sociedad exige.

A medida que avanzo me fijo en que mis problemas iban aumentando paulatinamente. Veo las primeras mentiras a la gente que amo, los cambios de amistades, las traiciones. Mi existencia se estaba convirtiendo en algo que no podía controlar.

La mentira se había convertido en mi verdad. Ya no recordaba lo que era cierto de lo que no.

Llego a las imágenes de mi transición a la madurez. No fue hace tanto, sin embargo, mi etapa anterior parece muy lejana. Me veo rodeada de gente. Personas que me quieren. Si supiesen que les miento a diario, que les escondo siempre mis verdaderos sentimientos, que invento excusas para no estar con ellos.

Abro un cajón y miro la llave de mi libertad.

Acaricio la pistola pensando en porqué voy a tomar la que todos consideran la salida fácil. A lo mejor si estoy huyendo, tratando de escapar de este circulo vicioso cuyo centro es la falsedad y la hipocresía.

En realidad todos estarán mejor sin mí. Me llorarán durante un tiempo pero se les pasará. He de salir de esta pesadilla que han sido mis últimos años de vida. Un médico me diría que tengo una depresión. Tal vez sí, no lo niego, pero nadie se ha dado cuenta o si lo han notado nadie ha hecho nada por ayudarme.

Cierro el álbum. Escribo unas últimas palabras. Espero que lo entiendan y que se den cuenta de que me he despedido de ellos aunque no lo notasen.

Cojo la pistola y coloco el cañón en mi sien. Respiro hondo al notar el contacto del frío acero sobre mi piel.

Aprieto el gatillo.

Oscuridad.

by Fash

Monday, April 10, 2006

Cansada



En mi cama mirando el techo sin haber dormido durante toda la noche, llorando entre la desesperación y la rabia, nunca más, me repito como tantas veces.
Voy hacia el cuarto de baño para ducharme y así despejar un poco la mente, me miro en el espejo, sin conocer el rostro que refleja, cansada de todo, cada día más apática, sin querer vivir esta vida que no me gusta, que no me pertenece.... Seco mis lágrimas, abro el grifo de la ducha, como siempre, como hago todos los días, esperando a que salga bastante caliente para quemar mi piel, pongo el tapón en la bañera, mientras se va llenando, busco en los cajones y allí veo la solución, la liberación de esta vida en la que no quiero estar, cojo la cuchilla, rompo el plástico y miro lo que me dará la salvación.
Desnudo mi cuerpo, mientras voy mirándolo en el espejo, otra vez estas malditas lágrimas, todos los putos días igual, pero hoy se acabó, hoy será el último día en el sufra.
Me meto en la bañera, hundo mi cuerpo en el agua tan caliente que abre todos los poros de mi piel, meto la cabeza en el agua para mojar mi pelo, el baño esta lleno de vapor.
Preparo la cuchilla, la miro de nuevo, otra vez las lágrimas, con la mirada borrosa hundo la cuchilla en mi muñeca, desde esta hasta hacer 5 cm., clavando la cuchilla cada más fuerte y más hondo, después la izquierda, haciendo el mismo movimiento, con saña, con agonía, mezclo la sangre con el agua.... cierro los ojos y me dejo ir pensando en la familia que dejo, amigos con el tiempo todos se olvidaran de mi y solo seré un vago recuerdo, pero debo pensar cosas bonitas antes de irme y secar estas lágrimas que llenan mis ojos, él, recuerdo el día en que conocimos, entre risas, bromas y días se fue metiendo en mi poco a poco, horas y horas, los dos, sin tenernos, sin tocarnos, queriéndonos más y más cada día y sufriendo a cada instante que nuestro amor va creciendo, una sonrisa se dibuja en mi rostro, estoy cansada., creo que dormiré un poco.

Friday, April 07, 2006

Nuevo tema

Ahora que ya hemos pasado el tema gore, podemos cambiar de tema.

Y el nuevo tema es... ( redoble de tambores)

.... el suicidio.

Directrices:
1) tiene que ser en primera persona
2) lo que nos interesa es la parte psicologica ( lo siento blad, se que te gusta mas la sangre jiji)
3) al final se tiene que morir si, no podeis resucitarle ni hacer que cambie de opinion.

Eso es todo amigos.

La SaL cUrA lAs HeRiDaS...


Primero hice lo que hiciste conmigo anteriormente: tratarme como un perro… Así que te colgué la soga al cuello y te hice andar en cuatro patas hasta que las rodillas se te desfiguraron… Al principio te resististe, demasiado, casi te ahogo con la soga, pero resignado empezaste a andar y andar, hasta que mis deseos quedaron complacidos. Salía sangre de cualquiera de tus extremidades, sobre todo de la que estaba atada a la cadena. Era larga, me gustó verte como al despertar viste esa cadena tan larga y pensaste que podías llegar hasta la puerta… pero no soy estúpida… te vi atontado y Te pusiste lentamente de pie… igualmente nadie nos oye en esta nave perdida…
Y no me daba lástima, pensé que iba a ser más duro para mi hacer esto y sin embargo… ¡qué placer siento!
Tiré un poco de agua al suelo… la lamiste como si fueses un perro, yo sonreía, te repugnaba ver mi risa, pero no decías nada… absolutamente nada… Ni siquiera te quejabas de dolor… Quizás no estaba siendo demasiado dura… me puse a pensar…
Recordé como te vi de la mano de esa mujer. Me entraron nauseas por la traición, me provoqué el vomito, te lo refregué por la cara, vomitaste… Ya la cosa empezaba a tener más color…
Agarré dos ganchos de carnicero, te clavé uno en cada mano:

- No volverás a tocarla, pensé.

Por primera vez gritaste, me sentí muy complacida, me demostrabas dolor, sufrimientos, el mismo que sentí yo cuando sin querer te vi besarla…
La besaste, odio tus labios… Agarro una barra de hierro y te pego un golpe en la cabeza para desmayarte… Calenté la barra al fuego y te las apoyé en tus labios, como nuestro primer beso, suave, lento y con mucho amor… cuando te despertaste ya no podías mover los labios, estaban tan quemados a conciencia que tu única reacción fue llorar…
Seguí pensando… Me vino a la mente el día que me dijiste que te ibas a tatuar mi nombre… en un brazo recuerdo que me dijiste, pero ¿en cual?... Te iba a pegar de nuevo para dormirte, pero no tenías fuerzas para moverte… así que agarré la navaja y tallé sobre tu brazo derecho mi nombre. Y también lo hice sobre el izquierdo. Le eché sal a cada herida. Pero no me gustaba ver mi nombre en el cuerpo de quien no me quería, impactada por la situación empecé a rasgarte la piel una y otra vez, mientras tu gritabas de dolor… estaba poseída y te clavaba las uñas sin parar, hasta que no se como, no se con que fuerzas me agarraste la mano… levanté la mirada, estabas llorando como nunca… te miré a los ojos… tus ojos, odio tus ojos, de ese color tan asqueroso… Sin pensarlo siquiera, me fui acercando lentamente, tu ya habías soltado mi mano, no tenías fuerzas… Te abrí el ojo con mi otra mano y lo pinché en todo el centro, clavé un poco más la navaja y la hice girar y girar hasta que desapareció el color… solo sangre con gelatina mezclada… Quería dejar el otro sano para que vieras… Ya no hacía falta que le echara sal… La sal cura las heridas…
Imaginé lo que habían hecho en ese hotelucho apartado al que los seguí. Ibas tan, tan, tan feliz, que ni siquiera notaste que te seguía… Te quité los pantalones, los que dijiste que eran un regalo de los compañeros de la oficina para tu cumpleaños, no se por qué te creí en ese momento, los quemé… Y por fin vi lo que tanto placer me había provocado cuando éramos felices. Cuando solo sabias susurrarme al oído: Te quiero…
Primero te intenté hacer una operación de fimosis, lo busqué en Internet como se hacia. Tenías el ojo sano desorbitado, como si tu vida no te importara un cuerno, solo tu pene… Entonces te tuve que atar las manos, porque eras por lo que más luchabas. Te saqué un trozo de prepucio, lo mastiqué y te lo escupí en la cara… Que desolado estabas. Me entró la risa. Reí a carcajadas al verte con un trozo de prepucio y resto de vomito en la cara. Parecías maricón, te hice una foto para poder seguir riéndome en todo momento…
Me dolía el pecho, lo tenía lastimado de tanto imaginarte junto a la otra…
Siempre tuve las ganas de saber como era un testículo por dentro así que sin mas preámbulos te hice un tajo y lo agarré con mis manos, era gracioso. Se podía jugar con él a pasártelo de una mano a otra… Mientras pensaba en esa situación te desvaneciste… Que pocas fuerzas tienes cuando te tocan lo mas jodido, lo que te da la vida… Creo que no tienes corazón.
Te corté tu sexo al ras, te quedaste pelón como los muñecos y me cansé de jugar, me cansé de tanta sangre… si, te estabas desangrando… Así que sin más motivos, te clavé la navaja en el pecho y dejaste de respirar…
Que dolor siento al verte sin vida, rompo a llorar, no es esto lo que quería para ti…
La sal cura las heridas. Me abro lentamente el pecho y me echo sal… escuece, pero aún duele… y nada… Ya no me duele el engaño, ni el que hayas estado con otra, ahora me duele el verte muerto, por mis propias manos… Estoy desesperada, lo que iba a ser un susto fue una tortura sin compasión… no era yo la que actuaba… Aún te amo…
Miro mi mano ensangrentada, que aun sostiene la navaja con la que te maté, me cuesta respirar, se que voy a morir… Me pincho el pecho con la navaja… duele, pero es dolor físico, eso se quita… Me decido, levanto la mano bien alto y bajo con todas mis fuerzas contra mi pecho… Y así me encuentro, con una navaja en el corazón, cogida de tu mano, y dejando de respirar poco a poco…

Wednesday, April 05, 2006


Si quieres sufrir aquí estoy, voluntarioso para con tus deseos, complaciente en los límites del dolor, enamorado de tus gritos de terror. No te escondas, no huyas. Esta habitación es muy pequeña para cumplir tus propósitos, ¿acáso quieres que te áte?. No me hagas trabajar con un desperdicio como tú. Ayer perdiste la consciencia, te tuve que despertar para que compartieras conmigo el placer de serrarte el muslo, curioso ruido el que se escuchaba al tocar el hueso. Pero no te preocupes, ya estás mejor. Mis años de medicina han dado sus frutos. Puedo mantenerte con vida mientras quiera, hasta que me aburra de tí.

¿Por qué miras la puerta? ¿Quieres escapar? No me hagas reír, no tienes fuerza ni tan siquiera para girar el pomo. De todas formas no tienes buen aspecto para salir a la calle, pero para asegurarme te clavaré los piés al suelo, será solo un momento. Perforo con el taladro la débil carne mientras los diminutos huesos crujen al paso de la broca metálica. Ya está, no me llores hombre, no estés triste ni desesperado, siempre has sido alegre y risueño, vuelve a sonreír.

No me gusta tu actitud, siempre con la cabeza agachada, levántala. Ups, no recordaba lo del ojo, perdón. Por cierto, te lo comiste muy rápido, deberías saborearlo mejor, como la gelatina invade tu paladar hasta quedarse pegada entre los dientes. Quizá mañana te traiga uno de cerdo, dicen que están deliciosos, lástima que sea vegetariano... pero todo sea por contentar a mis invitados.

¿Qué has dicho? ¿Morir? ¿Quieres morir? Vaya ser tan egoista, quieres irte de mi lado para siempre, pero no te preocupes, yo te cuidaré cuando estés en los límites de la muerte. No te dejaré marchar, te clavaré a la vida como las manos que tienes atadas con alambre de espino, como los piés al suelo con puntillas, como la cabeza contra la pared con correas cortantes.

Vaya se me olvidaba, hoy me encontré con alguien especial para tí. Sí esa con la que hablabas de unas vacaciones en no se donde... Sólo te he podido traer este trozo, ya se sabe, mucha gente por las calles como para arrastrar un cadáver. Bonito anillo le regalaste, lo tiene colocado todavía aquí, en su dedo. Maravillosa garganta tenía, un poco gorda eso sí, pero blanda al paso del cuchillo, jugosa cuando estaba desangrada. ¿Otra vez llorando? Pero que manía, ¿quieres demostrar que eres sensible o qué?. Bueno, te dejo, no te aguanto cuando te pones así, mañana haré una visita a una casa que conoces, de echo me parece que vivías en ella. Allí vive una mujer alta, esbelta y con una mirada que cautiva el corazón más helado.

Si no me crees te traeré la cabeza de tu hermana para que lo compruebes, pero antes me deleitaré un poco con mi cuchillo. Ella, mi cuchillo y yo... la santa trinidad jajajajaja... Qué demónios, me encuentro de buen humor, le llevaré una oreja tuya para que la escuches gritar. Joder, que cerdo, como sangras. Ahora descansa, mañana tendremos compañía y no está bien recibir a los invitados cansado... sobre todo cuando son de tu familia...





Me quito los tacones. Mis pies notan la fría red metálica que recubre la nave. Entre las aberturas del suelo, montones de comida, comida especial a base de orina y defecaciones. El olor que desprenden cada uno de los cuerpos enfermos que descansan sobre el suelo me hace odiarlos más. Los mataría a todos. Los acabare matando a todos.


Mil trescientos metros de nave. Camino lentamente por el pasillo que la atraviesa. Los ventanales del techo iluminan cada una de las jaulas. Miro a mi derecha, luego a mi izquierda. Miles de ojos observándome. Jugueteo con mi cabello y dedico una sonrisa a todos ellos. Mis Pies silenciosos. La luz tenue. El tiempo acabado. Miradas tristes. Ojos llorosos, hinchados. Heridas ensangrentadas. Bebes tirados al suelo. Deformidades. Pieles putrefactas. Cadáveres. Paredes arañadas. Respiraciones entrecortadas.


Un grito. Dejo mis zapatos en el suelo. La luz de una de las jaulas se ilumina. Uno de ellos se ha puesto furioso. Me siento en el suelo, delante de su jaula. Lo veo lanzarse contra la puerta. Contra la pared. Araña el suelo con rabia. Grita. Solo saben gritar. Las redes metálicas se marcan sobre su piel blanquecina. De su boca sale sangre. Le falta una extremidad. Sus pies están manchados de sangre. Los demás de la jaula se esconden en un rincón. Un bebe yace en el suelo boca abajo con la cabeza hundida entre las rejas.
Son patéticos. Me apasiona su comportamiento. Me río.
Él me mira, con odio mientras se lanza contra la puerta que nos separa. La sangre de sus heridas me salpica el vestido. Será el primero.


Mi mano sujeta un trozo de madera. Basto, plano, estriado. El mismo de siempre para estos casos, supongo. Saco el manojo de llaves. Abro su jaula. Los del rincón empiezan a gemir. Es lo único que saben hacer. Él me mira. Empieza a correr a mí alrededor. Intento golpearle. Pero el palo choca contra el suelo metálico. El eco suena por la nave. Los demás de la jaula empiezan a gritar. Le golpeo, solo a él. Dos veces con fuerza en su cabeza es suficiente para dejarlo inconsciente. Me lo llevo arrastrando por el pasillo. Su piel se va levantando por el roce de la malla, dejando detrás nuestro hilos de sangre que se filtran a la comida.


La sala de tender. Agarro sus pies, los ato con fuerza. Coloco el gancho sobre la plataforma que recogerá su sangre. No puedo desaprovechar nada. Lo cuelgo boca abajo. Sigue inconsciente. Muchos creen que en este punto ya están muertos. Pero yo se que no. Acerco mi cara a su nariz. Su respiración empaña mis gafas. Sigue vivo. Me siento delante de el. Cara a cara. Esperando que sus ojos se abran y me permita jugar juntos un rato más.


Empieza a balancearse. Las cuerdas se aferran más a sus tobillos con cada movimiento. El gancho se hunde poco a poco en su piel. Me mira. Lleno de terror. Grita. Grita. Solo saben gritar. Es extraño. Pues ellos no tienen sentimientos. No pueden sentir esa rabia. No tienen el derecho de sentirla pues son simples seres que solo sirven para esto. Le pego una patada a su cabeza histérica y me agarra del pie con sus manos temblorosas. Me tira al suelo. No me lo puedo creer. Me entra la risa. Jamás me había pasado. Agarro el cuchillo. Quiero hacerle sufrir más que nadie.


Esta cansado. En su cabeza se acumula la sangre. Va perdiendo visión. Se siente mareado. No lo quiero ver así. Me dan lastima los que acaban así, sin pelear hasta el final. Le enseño el cuchillo que sostiene mi mano derecha. Le acaricio la cara mientras nos miramos a los ojos. Sonrío. Quiero acabar con esto de una vez. Hundo el cuchillo en su bajo vientre. Grita. Bajo poco a poco agrietando su piel. Es una piel muy gruesa. Noto el crujir del desgarre contra el cuchillo. Brotes de sangre que salen con prisa. Gritos. Lo muevo hasta ponerlo encima de la bañera. Lo dejo allí un rato hasta que la sangre deja de gotear.


Me mira moribundo. Sus ojos se van apagando a cada gota que salpica contra la bañera metálica. Ya es tarde. La luz del sol se va escondiendo y los ventanales proyectan sombras alargadas por todo el recinto. En el fondo me dan lastima. Pero no podría dejar de hacerlo. Es imposible. Inhumano.


Colgado del mismo gancho que ya se hunde en su talón derecho, lo muevo por raíles hasta la siguiente sala. Al entrar me recorre un escalofrío. Hace muchísimo frío aquí. La sala es casi tan grande como la principal. Filas y filas de raíles colgantes llenos de ganchos ocupados por cuerpos cadavéricos. Coloco a mi rebelde el último de la fila. Me paseo mirando las incisiones de los demás trabajadores del local. Son muy buenas. No mejores que las mías. Paseo mis manos sobre sus pieles. Están duros, tensos. Fríos. Le doy un beso a mi moribundo. Coloco bajo su cabeza una nueva bañera limpia y reluciente. Le corto el cuello. Su piel dura se queja. La sangre se desliza poco a poco a la bañera. Para mañana ya estará llena y fresquita.


Cierro la puerta. Vuelvo al pasillo metálico. Recojo mis zapatos nuevos. Veo el atardecer desde la entrada. Respiro aire limpio. Mañana me comunicaran si he pasado la prueba. Mientras me subo a mi coche. Veo como la fábrica escupe sángrela río. Sonrío. Me siento llena de energía.





trabajos

Escondida en las sombras de la habitación observo como poco a poco mi victima va recuperando la consciencia. Mira alrededor desorientado. Cree que está solo, la oscuridad siempre ha sido mi aliada. Le veo cerrar los ojos en un gesto de concentración. Seguramente se está preguntando donde está, que fue lo ultimo que hizo, como ha podido acabar encadenado a una pared.

Me acerco lo más sigilosamente posible hasta él. Parece que no ha notado mi presencia así que le clavo mi tacón en su pie desnudo…para llamar su atención.

Profiere un alarido de dolor que es música para mis oídos.

Sonrio mientras demanda saber quien soy, porque le he enjaulado y todas esas cosas aburridas que cientos de personas antes que él han balbuceado entre gritos y sollozos mientras les sometía a mis placeres.

Al no encontrar respuesta por mi parte, comienza a revolverse en el suelo, intentando desembarazarse de las cadenas que lo aprisionan. Es inútil, lo único que conseguirá será cansarse.

Decido hacerle parar. Lo necesito fresco. No puedo permitir que su cansancio arruine mi diversión. Tiene que durarme toda la noche.

Le abofeteo. Clava su mirada en la mía mientras un reguero de sangre sale de su labio. Le beso. Necesito el sabor metálico que desprende. Pero no tengo suficiente. Le muerdo al tiempo que él intenta liberarse. Comienza a gemir y le suelto.

Me pongo fuera de su alcance. Comienza a insultarme. He de reconocer que es creativo, eso será un punto a su favor a la hora de acabar con él. Cuando se calma le ofrezco agua, que acepta sin pensar. Error.

Cojo una vela y me vuelvo a acercar. Saco la daga que llevo siempre conmigo. Me observa aterrorizado intuyendo lo que le va a pasar. Trata de moverse pero su cuerpo está paralizado. Nunca debió aceptar mi ofrenda.

Le hago un corte en el pecho y a continuación inclino la vela hasta que la cera cae sobre la herida y sigue descendiendo por su cuerpo hasta que se enfría y queda pegada a su cuerpo.

Le torturo durante horas aumentando su sufrimiento progresivamente. Ya no grita, no lucha. Sus únicos movimientos son los espasmos que le produce el dolor. Está agotado. Intenta decirme algo pero su voz se quebró tiempo atrás. Leo en sus labios las palabras que estaba esperando. Se ha dado por vencido.

Miro su cuerpo que ahora no es más que un amasijo de cortes y quemaduras. La sangre fresca se confunde con la que ya ha quedado seca. Su cara está irreconocible: tiene un pómulo roto, los ojos amoratados, su nariz antes perfecta ahora es sinuosa.

Se merece que acabe ya con su sufrimiento. Ha aguantado más que la mayoría. Su destino no será morir desangrado.

Agarro su cabeza. Hace una mueca de dolor. La giro. Un chasquido y cae desplomado.

Otro trabajo concluido.

Mi siguiente presa me espera.

Fash

Tuesday, April 04, 2006

Cambiar las tornas



¿Quieres hacerme enloquecer?
¿Y si volvemos las tornas?
Quiero que tu cuerpo grite mi nombre, que muerdas tus labios para no decirlo, y cada mordisco que te vayas a dar sea más fuerte q el otro, para ver sangrar tus labios.
Que tu cuerpo tiemble a cada movimiento mío, que tus ojos a verme lloren por el sufrimiento que vas a tener.
Cuando empiece contigo desearas que termine, pero sabes que solo va terminar cuando yo diga y mi cuerpo lo desee, parar mis movimientos cuando yo quiera, empezarlos cuando se me antoje.
¿No querías hacerme enloquecer?
Inténtalo de nuevo, tal vez logres hacerme sufrir, tengo la victoria dentro de mi cuerpo y vas a morir dentro de el lo quieras o no, cuando mueras, volveré a lastimar tu cuerpo con mis palabras soeces y mis movimientos hará
que tu cuerpo me
desee lo quieras o no, y por ello volverás a llorar y morder tus labios, pero sé que en el fondo te gusta, tu cuerpo me desea,
aunque tu mente diga que no.
Por ello cada día haré que tu cuerpo me desea, para hacerte sufrir.

Nuevo tema....
Alguien lo tiene que pasar muy mal, lo que queráis, torturas, degollamientos, en fín, hay que hacer sufrír a ese personaje hasta tal punto que nos de asco a nosotros mismos, la época, el lugar, si es chico o chica, o si es moreno o rubio o si está loco o si está entre rejas dá igual. A ver que sacamos de nuestro lado sádico jijiji....

Mañana será otro día.

Apago el ordenador.

Noto un pinchazo en mi dedo del pie.

( … )

Hola.



Odio internet.

Que vergüenza.

¿Y si me encuentro a algún colega y me pregunta?

¿Qué hago aquí?

Ahora es cuando me caigo.

Me entra la risa nerviosa.

¿Y si se me caga una paloma?

Escondo mis manos en los bolsillos.

Me coloco bien las gafas.

Salgo de mi escondite.

Me llega un mensaje.
Es F.
Que donde estoy, que ya casi están todos.

Que vergüenza.

Falta J.
Seguro que esta en el rincón contrario al mío, observando la misma escena que yo y replanteándose si andar cinco pasos en dirección contraria y echar a correr.
Mejor, así no soy la última.

M tiene una amplia sonrisa en la cara.
Que vergüenza cuando me vea después de pasarme días y días comiéndole la cabeza con mis historias.

M habla con un hombre.
No lo distingo hasta que se da la vuelta y lo veo con una camiseta de algún grupo metalero con nombre impronunciable.
Es la F masculina.
No le veo los colmillos.

F sentada al lado esta absorta con su móvil.
Escribe un mensaje.
Tal vez le diga a A que se avergüenza de haber ido.

Veo a P hablando con B.
Están sentadas en un banco.
A saber de que hablarán.
P fuma.
B esta roja.
Se nota que es la última que ha llegado.
Seguro que yo estoy más nerviosa que ella.
O no.

Tras mis ventanas negras.

Yo soy la única que los observa.

El lugar esta marcado con una X gigante.
Todo el mundo los mira.
Desde el cielo se ven señales que apuntan directamente hacia ese sitio.
Los pasajeros de los aviones con vuelo directo a algún lugar los miran y señalan con sus mini dedos índices mientras se ríen a carcajadas.

Me pongo mis gafas negras para taparme la cara.
Me levanto.
Reprimo las ganas de hacer estallar el autobús a lo palestino.
Me siento al final.
Subo el volumen hasta dejar sin voz a la pobre Harvey.
Dejo de pensar.

Un hombre mayor se sienta a mi lado con respiración precoital.

Noto como la gente empieza a mirarme de reojo.
Ahora descaradamente.
Lo notan.
Todos lo saben.
Lo tengo escrito en la frente.
Voy a una quedada!

Me subo al autobús.

Salgo de casa.

Opto por la armadura de hierro y el antifaz negro.
Así podré camuflarme en la sombra.
Si, será lo mejor.

Mis nervios aumentan al ver que solo falta una hora para verlos.
No se que ponerme.
Nos vuelvo a imaginar.
Sentados en una mesa infinita.
Uno en cada punta.
Yo bebiéndome a sorbos una cerveza rancia mientras rayo la mesa con mis llaves.

¿Seguro?

Mi imaginación empieza a hacer de las suyas mientras M me cuenta como se compró ayer un spray antivioladores en una tienda de espías. La veo a ella en medio de un círculo de hombres, tirados en el suelo, tocándose los ojos con los dedos para arrancárselos y gritando entre sollozos. M en el centro adopta la forma de un perro gigante que se ríe tapándose la boca.
Podría hacer un buen dibujo de esto.
Mi cara acaba llena de lagrimones negros por culpa de M.
Me lo pasare genial.
Seguro.

Suena el teléfono.
Salgo corriendo y descuelgo.
Mierda acabo de correr!
Tras una pausa incomoda, en la que he vuelto a odiarme por decir las cosas que pienso en voz alta, contesto al teléfono.
- ¿Si?
- Ei K! soy M, sha estamos en Barselona y esto da miedo niña!

Llamare a alguien y se lo diré.
Si.

Ni siquiera puedo andar.

Eso es.

Podría llamar y decir que no puedo ir porque me he hecho un esguince.

Tengo un esguince, seguro.

Veo y encima me duele el dedo gordo del pie derecho.

Sin querer le doy al gel de ducha con el codo.
Cae sobre el dedo gordo de mi pie derecho.
Abro los ojos de golpe.
Rojos medio llenos de jabón.
Pero no estoy ciega, joder.
Me cago en dios.


Como odio la palabra quedada.

No podré ir porque estoy ciega.
Tendré que ir al hospital.
¿Y si me ingresan?
Vendrán a verme.
No, no.
Que vergüenza.
Con mi familia delante, tendré que dar explicaciones.
Que horror.
Prefiero ir ciega a la quedada.
Así no tendré que mirarles a los ojos
Ni ellos me miraran a mí, porque no los veré.
Seré invisible.

Estoy ciega.

Joder.

Escuece.

Cierro los ojos.
Se me ha metido jabón.

Imagino la escena.
Todos mirando al suelo, nerviosos, con la mirada perdida, o soltando alguna tontería para romper el hielo.
J estará practicando malabares con naranjas para la ocasión.

Me froto la espalda mientras pienso en los que estarán allí.

Me meto en la ducha.


Que vergüenza.

Interneteando

Suena el despertador. Abro los ojos y miro a mí alrededor. Veo lo de siempre, paredes pintadas de azul, armarios blancos, fotos, diplomas, medallas, recuerdos de toda una vida. Una vida que cada día es más monótona, en la que lo único que hago es pasar el tiempo. Sin ambiciones. Estoy de paso por esta vida.

Después de mis pensamientos deprimentes, me levanto, apago la radio y me dirijo hacia el ordenador mientras froto mis ojos tratando de despertar del todo.

Enciendo el ordenador y en cuanto carga, pongo el emule. Se abre el Messenger y dudo. ¿Me conecto o no me conecto? ¿Estarán o no estarán? Comienzo a pensar que soy una adicta. Decido irme a desayunar. Acabo de calentar la leche y mientras echo el cacao a la taza decido que hoy desayunaré frente a la pantalla.

Una vez situada con la taza de Nesquick en una mano y el ratón en la otra me conecto. Después de un vistazo rápido no encuentro a nadie interesante, así que me pongo a mirar los cinco correos que me han mandado esa misma noche, mientras me pregunto a que horas intempestivas la gente se dedica a mandar emails.

Cuando acabo, echo otra mirada a mis contactos. Siguen sin entrar, estarán durmiendo o trabajando como cualquier persona normal. Luego recuerdo que no son normales. Son personas como yo, que llevan vidas paralelas.

Miro el reloj. Es hora de ir a clase. Voy a instituto donde veo las mismas caras de siempre, chistes sin gracia. Mi tutor que da pena. Las manecillas de mi vida siguen moviéndose. Toca la campana. Otra mañana que se ha ido. Cojo el coche y voy a casa donde me espera mi otro yo.

Entro en casa sonriendo, saludo a mis padres y me dirijo hacia mi rincón favorito.

Sentada frente a la pantalla me pregunto cuantas veces he estado así, en el mismo lugar, con la misma postura, esperándoles. Me hacen olvidar mis problemas durante unas horas. Son mi mejor medicina. Es fácil hablar con ellos, no me ven y yo a ellos tampoco. Evitamos las miradas incomodas, pueden juzgarme y están en su derecho. No merece la pena enfadarse, aunque sería muy fácil cortar nuestra amistad. Al fin y al cabo solo son palabras en mi pantalla. ¿No?

Eso es lo que me gustaría creer.

Por fin aparece la primera persona. ¿Quién será más rápida? ¿Ella o yo?

Mis ojos se iluminan al leer sus palabras. Nos saludamos con los mismos saludos de siempre que solo entendemos nosotros. Hablamos de cómo nos ha ido la mañana de nuestra otra vida, mientras comenzamos a desvariar poco a poco. Empiezan a conectarse los demás y les vamos agregando. Competimos para ver quien les añade antes. Es una tontería pero me hace sonreír. Son pequeñas cosas de nuestra vida diaria.

Llega la hora de comer, mi hermano me intenta arrastrar hasta la cocina mientras yo trato de despedirme, añadiendo algún improperio sobre hermanos pequeños. Sé que me repito, que deben de estar hartos de oírme hablar de mi hermano “nosotros también tenemos y no hablamos de ellos todos los días” pensarán. Y tienen razón, en ocasiones soy una pesada. Algunos se van a comer también. Nos despedimos hasta dentro de unos minutos.

Mientras estoy comiendo, preguntándole a ese espécimen que mis padres aseguran que es familia mía que tal le ha ido en el colegio, pienso en ellos. Les acabo de dejar y ya les echo de menos. Esta obsesión no puede ser sana. Me imagino que pasaría si un día nos encontrásemos todos. Invento situaciones en mi cabeza, saludos, bromas…

Acabo de comer y en mi camino hacia el ordenador me paran mis padres. Maldigo en mi cabeza. Me asaltan con cualquier tontería, intento que se den prisa. ¿no se dan cuenta de que tengo que ir a hablar con mis amigos?

Cuando logro librarme de mis progenitores y llegar hasta la pantalla observo como los que faltaban han llegado y algunos han vuelto de comer también. En un rato estaremos todos.

Pasan las horas y a media tarde dejo el ordenador al ser extraño que habita en mi casa, prometiendo que por la noche volveré para estar con ellos.

Las horas pasan despacio mientras estudio, o hago cualquier otra cosa. A veces salgo con mis amigos de la vida normal, pero no son muchas porque tienen clase por la tarde.

Miro el móvil. ¿Y si escribo un mensaje a alguien? Un segundo después recuerdo que no tengo saldo suficiente. Lastima.

Llega el anochecer y le comento a mi hermano “¿tu no tienes que estudiar?”. Me mira mal y me dice “cuando acabe la partida te dejo” Ahora la que le mira mal soy yo. Se cree que me puede engañar con esos cuentos. Que no se que juega 2 partidas como mínimo. Pero no le digo nada. Prefiero que siga creyendo que me engaña. Es más manejable así.

Cuando por fin me deja, me conecto. Oigo el pitiklin mientras la ventana se abre y comienza a parpadear. Me siento bien. Me coloco en posición y me preparo para otra larga noche de comentarios absurdos e historias interminables que se enlazan unas con otras en un sin fin de experiencias.

Sonrío. Les quiero y no les cambiaría por nada.

Fash

Monday, April 03, 2006

Historias... bla bla bla....



Noches y noches en vela junto a él, sé que no lo veré nunca pero me gusta como me hace sentir, cada palabra que dice hace vibrar mi cuerpo, lo tengo y siento que es más mío que de su pareja, pero mis dudas son cada vez mayores y sé que en el fondo yo no voy a dejar mi vida por él, ni él la suya por mi.... Pero si me lo pidiera solo aunque solo fuera una vez, sabría de verdad si me quiere y no solo me sentiría como un entretenimiento para sus noches de soledad.
Pero no lo se, creo que para él soy un juguete más con el que se cansará de jugar y al dejará tirado cuando menos me lo espere. Aún así le doy las gracias por todo lo me hace sentir y cada vez que hablamos, hasta el día que nuestras dos almas se separen y ese día sé q sentiré mucho dolor más, del que siento ahora.


Teniendo la terrible impresión de ser un tonto en un mar de sabios, frente a personas capaces de escribir de una manera sobrecojedora, me siento frente a esta pantalla. Noche trás noche investígo páginas de la red, aprendiendo secretos que no a todo el mundo gustan, descubriendo parájes de la red escondidos, ocultos para aquellos poco valientes. Mi primer chat lo tuve en lo que llaman telnet, un programa de comunicación directa, o un cara a cara como dicen los que están acostumbrados a ese mundo. La experiencia me brindó la oportunidad de conocer a los amigos que tengo ahora en el msn y que aparecen espontáneamente, dejando un hola seco en la pantalla, para a continuación invitarme a una de esas sesiones espléndidas, donde el que miente es descubierto de inmediato. Como un pedo dentro de un coche olemos las mentiras, me decían hace tiempo.

La cosa cambió para mí, me empezé a aburrir de tanto charlar con las mismas personas todos los días, volviéndose tediosa la tarde, decidímos investigar por nuestro lado cada uno, pero sin perder el contacto. Así fue como entré en las salas de chat públicas, donde los jajajaja, los jummm y los ¿tienes msn?, son la tónica diaria. Divertido miraba como esas personas intentaban emular la vida real en la sala, no fué hasta el tercer nick que empecé a entrar en las conversaciones. Sin verles la cara, excepto a los que ponen su foto en el perfil, empecé unas relaciones que se extienden hasta hoy día, relaciones que yo las quiero tomar como sinceras, sin engaños. Como siempre tiene que haber metepatas, el chat no iba a ser menos, los tipicos de Blad se escribe con V, o vete que estoy ligando con ésta.

Un buen día me dí cuenta que tenía un grupo que me agradaba, empezaron las bodas interespaciales, los fallos del chat, y toda eso que nos obligó a desaparecer poco a poco de nuestra sala. Como no quería perder esas amistades pues les dí y me dieron su msn. La relación se fue haciendo más profunda, compartiendo días y noches, horas interminables en frente de una pantalla que aparte de producir miopía estaba llena de risas y buen humor. He tenido momentos malos y buenos eso sí, pero me quedo con los mejores, con los que me han llenado de verdad. Ya lo dijo alguien por ahí, esto es una farsa, nadie actua así en la calle... A partir de ahí fuí reflexionando, ¿quiero contar cosas personales a gente que no conozco? ¿abrir mis sentimientos a la vista de todos? La verdad es que no, sólo ante los que me han demostrado sinceridad, amistad y respeto mutuo me destapo, sólo ante ellos me sincero. No merece la pena mosquearse con nadie en esas charlas, es una pérdida de tiempo, tanto del suyo como del mío, así que cada uno sigue su camino, aquí paz y allí gloria.

También he conocido el amor, supuestamente claro. Como nunca me había pasado pues tardé en reconocer que esa amistad iba hacia ese sendero. Sin saber si nos encontraremos algún día, o si seguiremos con estas conversaciones mucho tiempo, pero que más dá, por ahora soy felíz y eso es lo que cuenta. En definitiva, más que una historia esto es mi historia chateril, resumida feamente y a la ligera, me alegro de haber conocido a tanta gente, de haber conocido los buenos y los malos momentos, de haber discutido sobre puntos de vista, de haberme emborrachado en frente de una pantalla mientras tecleaba como un loco. Así llego a la conclusión de que ya formáis parte de mi realidad, sigo vuestros consejos cuando me los dais y brindo por vosotros las pocas veces que he salido (por ahora). Una realidad que no es perfecta, un amor que no se podrá realizar y unas amistades que corren el riesgo de perderse, tal y como pasa en la vida real.

En tu RED punto com...


TE QUIERO…

Esa noche estaba desesperada… la lluvia caía en mi ventana, en mi vida… y lo deformaba todo a su paso… Las horas pasaban lentas en mi reloj y el sueño parecía haberme abandonado para siempre… Sola. Cabizbaja, hundida en mi miseria… en el paso de los días inagotables, agobiantes… uno tras otro, siempre igual, y yo como detenida en el tiempo… No era nadie esa noche… hasta llegué a pensar de que manera quitarme la vida…
Y de pronto, no se de donde saqué las fuerzas para llegar a ti… pero ahí estabas, como habías estado tantas veces. Pero esta vez necesitaba contártelo todo, no se por qué, no sabia ni siquiera quien eras… Solo una persona disfrazada detrás de un nick… Eras uno de los más importante dentro de ese mundo… Nos pusimos a hablar por casualidad… tal vez te haya preguntado de donde eras… que edad tenías y que hacías de tu vida… lo típico… Pero después de tantas horas de compartir contigo las pequeñas banalidades de la vida, me di cuenta cual especial eras…
¿Por qué tenias que estar esa noche? Yo era puro sentimientos, es más, no sabía ni lo que decía… incluso hasta te grité: TE QUIERO!
Y huiste de mí, de mi tontería… de mi desesperación… Ocultaste ese recuerdo tras una enorme amistad que crecía cada día, mientras yo me sentía cada vez más miserable, me sentía cada vez más inexistente… Moría por ti, por leer una palabra que viniese de tus dedos, mensajeros del corazón… y te esperaba, te esperé por mucho tiempo, pero desapareciste luego de decirme: TE QUIERO, pero eres imposible para mi…

Saturday, April 01, 2006

Tema nuevo

A ver cof cof, mi tema es de las realiciones por internet, ya sea amor platoniko o q se hayan visto... el tema es libre pero q sea sobre eso ok?

Atentamente la administracion -jiji