A band apart

Wednesday, March 29, 2006

Esa noche… esta noche…

Aún me pregunto que hago aquí, llevas más de 20 minutos dormido y tu esencia inunda esta cama. Cama que compré para dos y aun la sigo habitando, cada noche, sin estrenar…

¿Qué haces aquí a mi lado?

Siento nervios, mi corazón se oprime… no puedo recordar como acabaste a mi lado, no se con que intenciones lo hiciste, pero estás dormido y no puedo preguntártelo.
El reloj marca las horas al compás de mis latidos. Me tranquiliza tanto tu presencia! Los monstruos de la noche esperan fuera al acecho pero algo les prohíbe entrar. Los ruidos fantasmales que inundan mi casa cuando los de fueran se callan, están esperando apaciguados por el sonido de tu respiración… Me haces tanta falta! Creo que nunca deberías irte…
Tienes puestos los calzoncillos que me describiste aquella tarde, sentados a la orilla del mar viendo el atardecer, como dijiste, son muy graciosos y a la vez provocadores. Hablamos de muchas cosas ese día…

- Tócalo

Mi conciencia me habla y la callo con mis pensamientos, ese día me contaste tus penas, tus desamores, lo solo que te sentías cada noche al volver a tu casa, tal vez por eso estés hoy a mi lado… estabas triste y la noche cayó con una enorme luna para ayudarme a acunarte, para acunar mi alma vacía. Me guardé mis penas, no quería arruinar el momento, solo quería escucharte, entenderte… y mis ojos comenzaron a verte de otra manera…

- Siéntelo, la piel de su espalda seguramente sea suave y calida…

Y ahora te tengo a mi vera, lucho contra mis sentimientos descontrolados… es como si vibrasen dentro mío al sentir tu cuerpo mover mis sabanas, poco apropiadas para la ocasión. Situación descontrolada.
Mis impulsos quieren susurrarte al oído: “te quiero” y mi conciencia me impulsa a hacerlo, pero tengo temor de que me escuches, de que tu cara sea producto de tu espera… ¿Te harás el dormido esperando el momento? Las mariposas de mi vientre revolotean como nunca… Shhh! no te muevas, me da miedo estos sentimientos que me provocas…

- Acarícialo, tienes todo su cuerpo para ti, no se enterará…

Me doy la vuelta para darte la espalda y evitar el vuelco de mi corazón a cada respiro tuyo, tu cuerpo aflojan sus músculos, sí, estás tenso tu también… pero… dime que quieres, da tu el paso… Ojalá tu pecho se hinchara así por mí…

Me siento estúpida deseándote a 10 cm. de mi… Te miro decidida. Tu rostro se ve mucho más tierno bajo los rayos de la luna… y me voy acercando lentamente…

- Tócalo…

Tócalo no! Lo voy a abrazar, total si no soy correspondida me puedo hacer la dormida…

Me voy acercando despacito con miedo a despertarte… Y cuando mi espalda toca tu brazo, tú te acomodas para que yo pueda abrazarte…

Y me quedé dormida con el calor de tu cuerpo… y te susurré, como en éxtasis, lo mucho que te adoraba, y te acaricié… y me impregné del perfume que atesoras detrás de tu oreja… tu seguías dormido, quizás a la mañana siguiente te levantaste pensando que era un sueño. Tal vez lo soñé todo… pero no puedo quitarme tu perfume corporal de mi ser… ¿Volverás para repetirlo? Esta noche lo sabré…





Perfecto




“Perfecto”

La noche comenzó como la de cualquier otro viernes. Quedamos en casa de un amigo para cenar mientras contábamos nuestras peripecias de la semana o poníamos verdes a nuestros jefes.

Después de la cena nos trasladamos al salón para proseguir con nuestra rutina de historias, continuando con alguna anécdota de nuestros momentos juntos que siempre era embarazosa para alguien.

Estaba agotada. Había sido un día largo. Poco a poco me fui quedando dormida. Mi último recuerdo consciente fue el de alguien rodeándome con sus brazos.

Me desperté al alba con el suave latir de un corazón, acompasado con una respiración calmada. Me había quedado dormida sobre alguien.

Aun con los ojos cerrados pude distinguir quien era. Su esencia es inconfundible. Al menos para mí.

Disfruté durante unos instantes más de esa sensación de seguridad que solo siento junto a él. Esa maravillosa sensación de estar en casa, de estar en el lugar al que perteneces.

No quería separarme de él, pero no podía permanecer a su lado mucho más tiempo.

Sentí un pinchazo de dolor en mi corazón al recordar que no era mío, que solo éramos amigos. Nunca le había confesado mis sentimientos, mi profundo amor. Jamás le había dicho que cada poro de mi piel vibraba de deseo cuando estaba cerca de mí. Que había pasado noches en vela llorando por mi cobardía, por no tener el valor suficiente para decirle lo mucho que le amaba. Tenía miedo a perderle. Miedo a que se alejase de mí al confesarle mi amor y no ser correspondida.

Respiré profundamente intentando tranquilizarme. Nadie podía verme así. Miré hacía su cara y me paralicé. Me estaba mirando como solo él sabe hacerlo. Me sentí como una estúpida. ¿Cómo no me había dado cuenta de que mientras yo soñaba despierta, el se había levantado? ¿Cómo podía quedarme ahí parada sin decir nada?

“Siento haberte usado de almohada” fue la única cosa que se me ocurrió decirle.

Él me sonrió mientras negaba con la cabeza, gesto que interpreté como un no pasa nada.

Acercó su mano a mi rostro y me secó una lágrima rebelde que se había escapado de mis ojos.

Maldije mi suerte. Mi fantasía estropeada por mis hormonas.

Me incorporé tratando de secar mi cara lo más dignamente posible. Y él no dejaba de mirarme, haciéndome sentir nerviosa.

“Estas preciosa cuando te despiertas” creí escuchar de sus labios. Mi imaginación acababa de jugarme una broma cruel. Le pedí que repitiera sus palabras. Su contestación fue la misma. Me dirigió una sonrisa que hizo que me derritiera mientras mi mente trabajaba a toda velocidad intentando descifrar las razones por las que me lo había

dicho.

No me lo podía creer. Yo sabía que no era cierto. Estaba horrible. Pero su comentario me hizo albergar una pequeña esperanza en mi interior. ¿Y si también sentía algo por mí? Mi sueño parecía hacerse real por momentos.

Me acarició la cara. Me estremecí bajo su roce. Debía aprovechar la oportunidad, si no lo hacía en ese momento no lo haría nunca.

“Tengo que decirte algo importante” le dije.

“Te escucho” me respondió con esa sonrisa encantadora.

Titubeé unos segundos, intentando poner mis sentimientos en orden, buscando en su mirada algo que me indicase que no estaba a punto de cometer el mayor error de mi vida.

“Te quiero. Estoy enamorada de ti. No puedo esconderlo más. Sé que seguramente tu no sientes lo mismo pero debía confesártelo, te lo debo por…”

No pude continuar con las miles de razones que había creado en mi mente por las que no podría quererme como yo a él porque me besó.

Fue una sensación inigualable. Nunca me había sentido así. No quería que se terminase.

Me aferré a sus labios como si mi vida dependiera de ello, y en cierto modo así era.

Cuando por fin nos separamos, con la respiración agitada me abrazó.

“Llevo enamorado de ti mucho tiempo” me susurró al oído. “fui un cobarde, si te lo hubiera dicho antes… Hemos perdido demasiado tiempo. Perdóname por no haber tenido el coraje suficiente.”

“Ya no importa” le contesté.”Lo único importante es que por fin estamos juntos mi amor. Dejemos los lamentos a un lado y disfrutemos el uno del otro.”

Nos quedamos abrazados, en silencio, hasta que empezamos a escuchar los primeros sonidos de nuestros amigos despertando. No necesitábamos palabras, habíamos aclarado nuestras dudas, nuestras inseguridades. Solo quedaba esa sensación de paz, de que nada podría salir mal mientras estuviera a su lado.

Cuando la primera persona pasó frente a nosotros, con signos de estar caminando dormido, me besó. Me pareció escuchar un “ya era hora” pero no podría haberlo asegurado ya que estaba demasiado ocupada como para atender al resto del mundo.

Sabía que nuestra historia no sería perfecta, que tendríamos dudas a lo largo de nuestra relación incipiente, que habría celos y discusiones por pequeñas tonterías. Pero también sabía que deberíamos afrontarlo a su debido tiempo y que preocuparse por adelantado solo haría que fuésemos más infelices.

Volví a mirarle, tratando de llenar mi mirada con todo el afecto que sentía por él, que aún siento.

“Perfecto” dije mientras él se limitaba a acariciarme la mejilla.

Tiempo después le pregunté porque no dijo nada. Me respondió que no había tenido palabras para expresar lo feliz que era. Esas pequeñas cosas iluminaban mi visión sobre él. No era una persona comunicativa, pero siempre contestaba con sinceridad y amor.

Dos años han pasado desde aquel día en que encontré la felicidad a su lado. Estoy de pie frente al espejo, acabándome de vestir. Tengo una sonrisa imborrable en mi rostro. Mi madre entra por la puerta. “El coche hacia la iglesia nos está esperando” dice. “Estás radiante”. No tengo palabras para contestarla. Hoy comienza una nueva etapa de mi vida junto a él. Al fin viviré el resto de mi existencia a su lado. Hoy es el día de mi boda. No puedo ser más feliz. Mi fantasía se está cumpliendo. Mi vida es perfecta.

FIN

Descubriendo el paraíso


Noche cerrada, los grillos empiezan sus cantares, las estrellas se esconden tras una cortina de nubes que sín cesar se van elevando sobre nuestras cabezas. Hemos pasado una gran noche, llena de risas, antiguas amistades renovadas y alcohol en frascos pequeños perfumados con el aroma de la simpatía sin rubor. Noche espléndida, hacía tiempo que no lo pasaba tan bien. Estoy mareado por los efectos de tanta bebida, y ella dice que no tiene donde quedarse a dormir, que no puede volver a su casa. Peleas familiares, ya se sabe. Como soy tan caballeroso pues le he propuesto que se venga a mi casa, que siempre puede dormir en el sofá..... bueno creo que seré yo el que duerma en el sofá.

Tambaleándonos llegamos a la puerta, risas despiertan a los vecinos, la llave se niega a reconocer la cerradura... maldita sea, ya no sé ni meterla. Una carcajada resuena en las escaleras, ella ríe y yo la miro desde la penumbra. Al fín la puerta se abre, un leve crujido anuncia nuestra llegada a casa, al fín a salvo de las miradas indiscretas de los vecinos. Ella se dá una vuelta por el piso, vé a mi pesar las prendas interiores esparcidas por la habitación, también vé los dibujos que torpemente trazaron mis manos. -Están muy bien´- dice. Mi mirada de incredulidad es evidente, en fín, enciendo la televisión para ver programas llenos de caras famosas, de gente que con culos aplastados en sillones de cuero se ponen a despotricar sobre los demás, dando puntos de vista que a ninguno de los dos nos interesa. Nos miramos, sin decir nada nuestras manos tropiezan al intentar coger el mando a distancia, de nuevo risas.... nos parecemos mucho.

El momento delicado surge cuando nuestras miradas recorren la habitación hasta la cama. Entro hacia el armario y cojo una manta que extiendo en el sofá. Ella me mira con aire de estupefacción... oye ¿no me dejarás en la cama sola verdad?, ahora soy yo el sorprendido. Y me habla de las noches que hemos compartido en las calles, bebiendo hasta quedar exhaustos. Comprendo que nuestra amistad es muy profunda, irrompible al paso del tiempo. Me encojo de hombros y voy hacia la cama, nos acostamos como dos niños inocentes, sin tener en mente nada más que el paraíso del sueño.

Trás una hora de sueño abro los ojos, y veo su mirada complice y tierna. Me hundo en su color verde, mi pecho resuena violentamente en el silencio de la noche. Su mano acaricia mi mejilla, cierro los ojos y siento arder mi garganta, haciendome tragar palabras que abrasan por su significado. Los abro de nuevo para encontrar su rostro al alcanze de mis labios, ella me besa con ternura y a la luz de los relampagos hacemos el amor, y entre suspiros libero las llamas que me queman.... te quiero. Agotados de tanta pasión nos miramos acariciándonos con miradas sinceras acompañadas por una sonrisa. Mañana será otro día, nuestras actitudes no cambiarán. Pero esta noche fuimos uno, esta noche nuestra amistad dió un paso más, ahora nos conocemos mejor. Cada milímetro de piel tatuada en nuestras manos, cada suspiro entregado recojido como un tesoro, cada gemido canto de sirenas a la orilla del mar. La noche trancurre lenta mirándonos, deseando que el amanecer nunca llegue, deseando no existir en el mundo, sólo nosotros y nuestra pasión.

Amanece, ella se levanta de mi lado, viste su desnudez, me besa y nos decimos adiós. Y mientras cierra la puerta, acaricio el calor que ha dejado en las sabanas, recordandola tan bella como la veo siempre desde aquel día, en que nuestra amistad se convirtió en pasión. Al fín mi alma gemela se ha reunido conmigo.

Blad

Nuestro Fin De Semana



Ella
Era como todos los fines de semanas que quedábamos, esta semana tocaba ir a una casa supuestamente "encantada".
Al llegar cada uno puso su saco de dormir en la habitación mas grande de arriba, colocamos velas para que por la noche, hubiera un poco de luz...
Después de risas varias alcohol, drogas y música con cacharros que no lo son, algunos se fueron a sus sacos, otros estuvimos contando chistes hasta las 4
de la mañana, ya no podíamos más y nos fuimos a dormir.....
Arriba él se metió en su saco, que era estaba mas próximo al mío, yo no tenía sueño así que nos pusimos hablar de chorradas
como casi siempre, me gusta y mucho, me encanta me hace sentir como si no hubiera nadie más en la habitación, me roza la cara con sus dedos..
Y yo cierro los ojos.
El
Otro fin de semana más, con mis amigos para hacer lo de siempre y con los siempre.... Pero son mis amigos y a cada uno lo estimo por algo distinto,
mientras ellas se encargan de hacer esta casa un poco más habitable, nosotros, no es que seamos mas machos ni nada, pero ellas le dan un toque más... místico.
Subo a la habitación donde dormiremos todos y veo su saco en una esquina, pongo el mío a su lado, me gusta verla dormir, aunque solo sea eso.
La noche se nos echa encima y entre risas y demás la miro, es preciosa cuando se ríe, me emborracha mucho mas q todas las cervezas q me bebí y todas las hierba
que me tomé. Se fueron para arriba poco a poco hasta q solo quedamos unos cuantos, hasta las 4 de la mañana creo que eran no se...
Ella ya esta metida en su saco y le doy un poco de charla para que aún no duerma, este es mi momento, rozo su cara y ella cierra los ojos... Maldición, "ábrelos".
Ellos
Al abrir los ojos se encuentra con los de él y ve en ellos como una suplica... él con sus dedos acaricia su cara, pasa los dedos por esos ojos que tanto le gustan, después su camino en la mejilla, hasta llegar
a los labios de ella, que los abre y deja paso al dedo de él, con ese simple movimiento él no puede más.
Sale de su saco y la arrastra a ella a otra habitación, se va y vuelve con unas pocas velas, mientras ella las coloca, él pone su saco extendido por el suelo.
" No me puede pasar esto..... ¿ Será un juego sucio de mi mente? "
Se acerca a él y lo mira... con unos ojos llenos de amor y de lujuria q lo derriten, él no puede más, pero tiene q esperar, pasa sus dedos por los hombros de ella mientras arrastra los tirantes
de su camiseta hacia abajo, le muerdo los hombros para luego lamerlos, quiere recorrerla esta noche sin ningún reproche sin pensar q hay una casa llena de gente, solo ellos dos.
Sus pieles se transforman en suaves figuras de bronce que no paran de acariciarse, cada uno con más ansia que el otro, no piensan en el mañana, solo en ese momento donde los dos quieren ser uno.
Casi esta amaneciendo, pero ellos no ven que la poca luz del sol los ayuda a verse sin complejos y tales como son, recorren sus cuerpos como tantas veces habías imaginado cada uno por separado, solo dándose placer...
Él no puede mas y pone encima del saco y entra en ella, muy suave no quiere olvidar ese momento, ella araña su espalda mientras le muerde sus hombros y lame su cuello, no puede más... se relaja y nota un temblor
un temblor en su cuerpo más placentero de lo q había imaginado, no por la situación sino porque es él, al notar sus temblores el muere dentro de ella y busca su cuello para dejar caer el alivio que tenía contenido hace mucho tiempo.
Después de risas varias y de rubores, él la viste poco a poco y recogen la habitación para volver a donde están los demás... Será su secreto...
Ya los fines de semanas no serán como antes....

Monday, March 27, 2006

Primer tema...


El primer tema va a ser la siguiente cuestión...

Resulta, no me pregunten por q porq nunca se nada, q es una pareja de amigos q por casualidad duermen juntos, mi idea es centrarnos en los sentimientos de ella/el en esa noche a su lado... Son amigos, solo amigos... ninguno dio ningun paso...


A liarse pues!!!


(mi marido propuse La sexualidad de las lombrices, lo dejamos para otro dia XD)

Club de paranoias compartidas...

Cuál es el motivo por lo que hacemos esto?
- Porq estamos colgados...
De qué se trata?
- De escribir, de ver nuestro punto de vista y nuestra manera de expresarnos...
Se critica?
- Por supuesto que no...


VENGA, VAMONOS!!!